Lento, amargo animal...
Lento, amargo animal
que soy, que he sido,
amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
que en la primera generación del hombre pedía a
Dios.
Amargo como esos minerales amargos
que en las noches de exacta soledad
--maldita y arruinada soledad
sin uno mismo--
trepan a la garganta
y, costras de silencio,
asfixian, matan, resucitan.
Amargo como esa voz amarga
prenatal, presubstancial, que dijo
nuestra palabra, que anduvo nuestro camino,
que murió nuestra muerte,
y que en todo momento descubrimos.
Amargo desde dentro,
desde lo que no soy,
--mi piel como mi lengua--
desde el primer viviente,
anuncio y profecía.
Lento desde hace siglos,
remoto --nada hay detrás--,
lejano, lejos, desconocido.
Lento, amargo animal
que soy, que he sido.
JAIME SABINES
Innumerable ejército de Espíritus formado,que osaron oponerse a su dominio,prefiriéndome, su más grande poder al poder adverso enfrentaron en dudosa batalla en los campos del Cielo,haciendo temblar su trono.¿Qué importa que perdieramos el campo? No todo está perdido, nos queda el ánimo invencible,el proyecto de venganza,el odio inmortal,y el valor que jamás cede o se somete:¿qué otra cosa significa el no haber vencido?
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lunes, marzo 23, 2009
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